Pastoral del Turismo

Según la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas, el turismo comprende: «las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos». En su Código Ético Mundial, la OMT (Organización Mundial del Turismo) afirma que ésta ha de ser una actividad beneficiosa para las comunidades de destino: “Las poblaciones y comunidades locales se asociarán a las actividades turísticas y tendrán una participación equitativa en los beneficios económicos, sociales y culturales que reporten, especialmente en la creación directa e indirecta de empleo a que den lugar”. Es decir, pide instaurar entre ambas realidades una relación recíproca, que lleve a un enriquecimiento mutuo

Para la Iglesia, el turismo es un fenómeno social complejo y ambiguo, por un lado, se presenta como oportunidades para la valorización de los recursos humanos, la promoción de los recursos naturales, consolidación de la identidad de las personas y los pueblos, el descanso y uso positivo del tiempo libre, encuentros de personas, razas y culturas. Establece espacios de comunión, solidaridad, de crecimiento económico local y fomenta el desarrollo económico sostenible; por otro lado, la actividad turística refleja otros factores negativos, tales como, cambios urbanísticos, arquitectónicos, medioambientales, demográficos, corrupción, inequidad económica, pérdida de valores, comercialización y explotación sexual, enfermedades, entre otros.

El turismo actual es un hecho social y económico de múltiples dimensiones y que puede implicar a las personas de muy diferentes maneras. Los desplazamientos turísticos, internacionales o al interior del propio país, se cuentan por miles de millones cada año. Otros millones de personas participan en el turismo como trabajadores, como promotores y agentes, como participantes en actividades auxiliares o simplemente como residentes en un lugar que es destino turístico. La pastoral del turismo se dirige a las personas de todos estos sectores.

Objetivo

Evangelizar el mundo del turismo, para colaborar en la construcción del dialogo cultural y religioso, respeto a las comunidades locales y entorno ecológico, denuncia del turismo sexual, defensa y promoción de los derechos de los trabajadores del turismo y del turista.

Líneas Pastorales

A) Acogida y acompañamiento

1. Atender las necesidades humanas, sociales y espirituales de las personas que trabajan en la industria turística y las comunidades receptoras, acompañarlas y orientarlas para superar los impactos que esta actividad produce en ellos y en las comunidades.

2. Atender las necesidades espirituales de los turistas, desde la acogida, promoviendo celebraciones en sus respectivos idiomas, espectáculos artísticos, culturales

3. Dedicar tiempo y espacio para la escucha y orientación a los viajeros y trabajadores del turismo.

B) Sensibilización social y política

1. Promover el conocimiento sobre la industria turística y la visión de la Iglesia, para crear las condiciones de una Pastoral del Turismo dinámica, en correspondencia con los desafíos y retos que plantea esta realidad al pueblo de Dios.

2. Estimular a las universidades y centros de investigación a realizar estudios sobre los aspectos socioculturales y otros efectos del desarrollo de la industria turística en las comunidades receptoras.

3. Promover una visión cristiana y solidaria entorno a la actividad turística en las comunidades emisoras de turismo.

4. Denunciar las violaciones de los derechos humanos de las cuales son víctimas las personas involucradas en las actividades turísticas.

5. Promover ante los gobiernos la ratificación de las Convenciones Internacionales que protegen a los trabajadores del turismo, así como el cumplimiento de las vigentes.

6. Promover la acogida y el respeto hacia el turista.

C) Promoción humana, cultural y religiosa

1. Alentar proyectos de educación y de organización que contribuya a preparar a las personas que trabajan en la industria turística y las comunidades receptoras para manejar los impactos que provoca los flujos turísticos masivos.

2. Promover la relación y coordinación de actividades entre las Diócesis de América Latina y El Caribe con zonas receptoras de turismo y las Diócesis de origen de los mismos.

3. Promover los valores humanos y cristianos en la formación de los profesionales de turismo y de los agentes de pastoral.

4. Promover el turismo religioso y ecológico.