La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) lanzó recientemente (31/7) un Diagnóstico sobre la situación e impacto de la trata de personas en contextos humanitarios en países de América del Sur, particularmente en relación con los flujos de población venezolana.

El estudio proporciona una visión general de la situación actual y recomendaciones críticas para las políticas públicas destinadas a identificar, investigar, prevenir, sancionar y erradicar la trata de personas en la región, así como proteger y asistir a las víctimas de trata. El informe tiene una sección sobre el impacto específico de la trata de refugiados y migrantes venezolanos en cada país.

La investigación de la OIM analiza los marcos regulatorios, así como la respuesta institucional, en países seleccionados sudamericanos con un enfoque particular en la identificación de víctimas, mecanismos de protección y asistencia, acciones penales y acciones de prevención. También aborda la cooperación existente entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y la academia en la lucha contra la trata de personas.

Según el informe y considerando el contexto actual de movilidad en la región, los refugiados y migrantes de Venezuela son uno de los grupos más vulnerables a la trata de personas. Están expuestos a una mayor vulnerabilidad que otras víctimas de la trata, principalmente debido a su precaria situación socioeconómica y las circunstancias de sus viajes. Se reportan casos de reclutamiento en el país de origen y en países de tránsito y destino a través de ofertas de trabajo engañosas por medio de familiares o conocidos. Sin embargo, existe un consenso sobre la existencia de subregistro de casos de trata.

Más de 100 personas en nueve países de América del Sur fueron entrevistadas entre instituciones de los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y organizaciones internacionales. Los entrevistados indicaron que si bien los marcos regulatorios de lucha contra la trata son robustos, la aplicación de la ley y la implementación siguen siendo unos de los principales desafíos.

El estudio encontró que las víctimas de la trata de personas en la región de América del Sur son en su mayoría mujeres y hombres jóvenes, que están sujetos a explotación sexual y laboral. El informe también identifica la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta de los funcionarios públicos a través de actividades de capacitación y sensibilización centradas en los derechos humanos, el género y la interculturalidad.

“Cuando la movilidad humana es alta y ocurre en contextos de emergencia, la trata de personas aumenta. En este sentido, la OIM ha dirigido esfuerzos prioritarios para responder a las necesidades de los refugiados y migrantes venezolanos más vulnerables”, explicó Diego Beltrand, Enviado Especial del Director General de la OIM para la Respuesta Regional a la Situación de Venezuela.

 “Esperamos que este diagnóstico brinde a las contrapartes clave que trabajan contra la trata de personas elementos que nos permitan comprender el alcance de este delito en el contexto del desplazamiento de personas venezolanas; así como aumentar los esfuerzos por prevenir, combatir y, sobre todo, proteger a las víctimas de la trata”, dijo Beltrand.

«La trata de personas se acentúa en tiempos de crisis, y la pandemia de COVID-19 ha exacerbado este crimen», explicó Águeda Marín, Especialista Regional Senior de Protección y Asistencia a Migrantes Vulnerables de la OIM. “En el contexto actual de movilidad en América del Sur, los refugiados y migrantes de Venezuela ahora no solo se encuentran en el epicentro de la pandemia, sino que también enfrentan vulnerabilidades específicas. La situación actual aumenta los riesgos para las personas venezolanas, especialmente aquellas en situación irregular, junto con los desafíos de los gobiernos para identificar a las víctimas, brindar protección y asistencia a los y las sobrevivientes y enjuiciar a los tratantes”, agregó Marín.

El informe fue publicado con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas y presentado durante la última sesión de la serie de seminarios web sobre la trata de personas en el contexto de la pandemia causada por la COVID-19, organizada durante el mes de julio por la OIM en América del Sur.

Una segunda fase complementará esta investigación, actualmente, en proceso de elaboración, que incluirá estudios de casos sobre diferentes formas de trata de personas.

Las actividades para prevenir y combatir la trata de personas de migrantes y refugiados venezolanos, así como proporcionarles asistencia integral a las víctimas de este delito, están incluidas en el Plan Regional de Respuesta a Refugiados y Migrantes (RMRP, por sus siglas en inglés). El RMRP fue desarrollado por más de 150 miembros de la Plataforma Regional de Coordinación Interinstitucional (R4V) que está codirigido por la OIM y el ACNUR. Junto con ONU Mujeres, la OIM co-lidera el subsector de la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes bajo la plataforma R4V.

Este estudio fue desarrollado gracias a los fondos proporcionados por la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos de América.

El informe completo puede encontrarse aquí.

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