Desde inicio de la cuarentena, a mediados de marzo, la situación para los migrantes, refugiados y solicitantes de refugio en nuestro país se agudizó, trayendo consigo un aumento considerable en la vulnerabilidad de los casi 900,000 mil migrantes y refugiados presentes en nuestro país.

Cerca del 90% de la población venezolana en Perú se dedican a actividades económicas relacionadas con el comercio informal, lo que influye en que, por ejemplo, no puedan acceder a beneficios sociales vinculados al empleo o a un fondo de pensiones; la mayor parte de estas actividades no pueden realizarlas debido a la cuarentena por el estado de emergencia, que aún continúa en diversas regiones del país y estos más de 100 días de cuarentena total ha quebrado económicamente a muchos de ellos.

En este difícil contexto, la Sección de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Peruana y la Asociación Misioneros de San Carlos Scalabrinianos en Perú en alianza con la Pastoral de Movilidad Humana y trata de personas de la Diócesis de Chiclayo con el apoyo de la ONG Manos Unidas en el marco del proyecto «Sensibilización y fortalecimiento de equipos de atención a migrantes», distribuyeron ayuda humanitaria para migrantes y refugiados en diversas localidades de Chiclayo.

Yolanda Díaz, coordinadora de la Pastoral de Movilidad Humana y trata de personas de la Diócesis de Chiclayo indicó que uno de los problemas más urgentes que afecta a la población venezolana en Lambayeque es el no contar con los recursos para adquirir sus propios alimentos. La falta de empleo y la inmovilidad que esta cuarentena ha supuesto para ellos, ha impedido que puedan realizar normalmente sus actividades económicas para obtener ingresos a sus familias.

El acercamiento a las familias migrantes más vulnerables en los lugares priorizados para entregar los paquetes de alimentos fue una oportunidad para   fortalecer los vínculos con ellas y coordinar con los equipos de la comisión de Movilidad Humana en cada lugar y los líderes venezolanos que apoyaron en el proceso de entrega. Ha sido también una oportunidad para fortalecer la articulación con la Sección de Movilidad Humana Nacional y sentir su apoyo y acompañamiento, así como a la Asociación Misioneros de San Carlos Scalabrinianos. Nuestro agradecimiento a la ONG MANOS UNIDAS por este apoyo tan oportuno, en un tiempo muy difícil para las familias migrantes en Chiclayo.

Yolanda Díaz, coordinadora de la Pastoral de Movilidad Humana y trata de personas de la Diócesis de Chiclayo

Se tuvo como meta la entrega de 100 paquetes de alimentos básicos para familias venezolanas de tres zonas de Chiclayo: José L. Ortiz: 70 familias, Campodónico: 20 familias y Ciudad Eten:  10 Familias. Se estima que se han beneficiado unas 500 personas. La bolsa de alimento contenía: bolsa de arroz de 5 kg,, bolsa de azúcar de 2 kg., botella de aceite de 1 lt., bolsa de fideos de 500 gr., bolsa de frijol negro de 500 gr., bolsa de lenteja marrón de 400 gr., 20 unidades de huevos, 4 unidades de leche, bolsa de avena de 700 gr.

El reparto se realizó siguiendo las medidas de prevención y distanciamiento social necesarias para la protección de los migrantes y refugiados, así como del equipo. Se realizó la compra directamente en un solo centro comercial local y los paquetes de alimentos fueron entregados y recibidos por los responsables en cada lugar y repartidos por turnos, realizando al mismo tiempo el registro fotográfico para el donante, en todo este proceso se contó con el apoyo de los mismos ciudadanos venezolanos.

Lecciones Aprendidas

– La articulación y coordinación favorece la rapidez con que se pueden hacer las cosas en este tiempo difícil y fortalecer a las instituciones involucradas.

– Involucrar a los propios beneficiarios en la actividad ayuda a fortalecer su liderazgo y a su proceso de integración. Contar con un registro de migrantes ayuda a la identificación de las familias y evitar la duplicidad de la ayuda.

– Apoyar con las compras a micro empresas antes a que a Centros Grandes, es entrar en la lógica de una economía solidaria. Asegurando al mismo tiempo la calidad de los productos, control sanitario y la formalidad.

Por su parte, el P. Luiz Do Arte, CS, Presidente de la Asociación Misioneros de San Carlos Scalabrinianos en Perú y el P. Nivaldo Feliciano Silva, CS, Director de la Sección de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Peruana agradecen a Manos Unidas por su apoyo solidario y efectivo para la ayuda a migrantes y refugiados en Perú.

Galería de fotos de la entrega de apoyo humanitario

Testimonio de beneficiario 1

Testimonio de beneficiario 2

Testimonio de beneficiario 3

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